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Hasta 1,2 millones de toneladas Las exportaciones de aceite español alcanzarán cifras record en 2019
Viernes 18-1-2019

Aceite de olivaSe estima que las exportaciones de aceite español alcancen las 1,2 millones de toneladas en la campaña 2018-2019, según un estudio publicado por el EAE Business School, que recoge que el origen de esta cifra son las bajas producciones de Italia y Grecia, así como el resto de los países mediterráneos a excepción de Marruecos.

El trabajo, titulado “El sector oleico. Datos para la campaña 2019”, recuerda que en las últimas tres décadas, la producción mundial ha experimentado un crecimiento del 50% por su fama de producto saludable y que España es el principal país productor del mundo con un promedio del 45%. Asimismo, destaca que la disminución en Grecia e Italia ha sido debida a las adversas condiciones climatológicas del año pasado.

Así, para la campaña 2018/2019, la previsión es que la producción mundial supere los 3,1 millones de toneladas, aproximadamente un 5,5% inferior a la de la anterior, que fue de 3,3 millones de toneladas. “Una reducción que no supone un problema para el comercio internacional, ya que se compensa con las existencias finales de la producción del año anterior”, tal y como citan los autores. En este sentido, solo España y Marruecos esperan producciones mayores que la pasada campaña. En cambio, en países como Italia, Grecia y Túnez las caídas serán del 35% y del 30% en Turquía.

“La producción de aceite de oliva es escasa en estos países por las adversas condiciones climatológicas del año pasado. El olivar es un cultivo delicado, que requiere agua suficiente en primavera y otoño, calor no excesivo antes de mayo (si no, se cae la flor y las aceitunas no salen o son muy pequeñas) y un golpe de frío sin heladas en invierno”, explica el Mariano Íñigo, autor del estudio, que añade que “España es el país perfecto para su desarrollo: terrenos arcillosos, inviernos fríos pero normalmente sin heladas (en Andalucía sobre todo, donde se produce el 80% de aceite), la adopción cada vez mayor de técnicas de regadío que aseguran el suministro de agua y que permiten limitar la vecería propia del olivo”.

A lo largo de las tres últimas décadas, la producción mundial ha experimentado un crecimiento del 50%, de los de dos millones de toneladas en la década de los 90, a más de tres millones a día de hoy. Según el estudio, este incremento ha supuesto “un considerable aumento de la superficie de olivar plantada y la constante mejora en las técnicas de oleicultura”.

La producción de la Unión Europea supone el 70% de la total, siendo España el principal país productor del mundo de aceite de oliva con un promedio del 45% (algunas campañas superan el 50%), convirtiéndose el aceite en uno  de los productos con mayor saldo positivo del comercio exterior español. A España, le siguen Italia con cerca del 14%, Grecia con el 10% y Portugal con el 3%. Fuera de la UE, los principales países productores son Turquía, Túnez, Marruecos y Siria, representando cada uno de ellos, aproximadamente, un 5% del total mundial. En este sentido, el 90% de la producción mundial de aceite de oliva sigue concentrándose en la cuenca del Mediterráneo.

 

Aumenta el consumo mundial

El consumo mundial de aceite ha aumentado, desde los años 90, igual que ocurre con la producción. Sin embargo, el incremento en el consumo no se ha producido en los países productores y tradicionalmente consumidores, sino en algunos no productores. Italia y España siguen siendo los mayores consumidores de aceite de oliva en el mundo, a pesar de una disminución del 20% y 10% respectivamente, y situándose en algo menos de 500 millones de litros anuales.

En concreto, el consumo de aceite de oliva en los hogares españoles ha disminuido durante los últimos 10 años: 425 millones de litros en el año 2008 y, en 2017, no se llegaron a alcanzar los 342 millones de litros. En valor, el aceite ha experimentado la evolución inversa: de los 1.256 millones de euros del año 2008 se ha pasado a los 1.373 millones de euros en 2017. Este incremento se debe al aumento de los precios por un aumento de la demanda. Las previsiones del consumo interior para este año, que incluye el consumo industrial y de hogares se estima que sea prácticamente idéntico al de la última campaña, no superando los 475 millones de litros.

Estados Unidos ocupa el tercer lugar con 300 millones de litros al año, dato que es el triple de hace 25 años. Los países no productores que han experimentado incrementos exponenciales en el consumo de aceite de oliva han sido Alemania y el Reino Unido, donde se ha multiplicado por cinco. Por su parte, Grecia ha visto reducido su consumo en aproximadamente un 40%. Fuera de la Unión Europea, en países como Japón, Brasil, Australia y Canadá, los crecimientos han llegado incluso a ser mayores.

Según el estudio, el motivo del consumo en países no productores se debe a la “difusión internacional de las bondades del aceite de oliva y la dieta mediterránea, que fue descubierta y formulada por fisiólogos estadounidenses”. Otro factor a tener en cuenta es la subida del precio del aceite, como consecuencia del aumento de la demanda, que se traduce en “un menor consumo en países productores, ya que son reticentes a un precio elevado para un producto que consideran básico y no de lujo, mientras que en los países no productores con rentas mucho más altas, no supone un inconveniente”.




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